
“Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia. Puede sentenciarme, pero al menos que se sepa que en el estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia”.
Corría el 4 de mayo de 1886 y Hessois August Spies pronunciaba estas palabras a modo de alegato antes de ser ejecutado junto a otros siete militantes. Tenía 31 años, era inmigrante alemán, luchador, trabajador y anarquista. Un juicio impregnado de parcialidad puso un dramático final a su vida luego de la Revuelta del Haymarket Square (Chicago) que se había iniciado el 1º de mayo anterior en reclamo de jornada de ocho horas, contra el maltrato y el abuso patronal, por mejores condiciones laborales, de higiene y salubridad.